A mí me maravilló el puerto de Nyhavn, of course, y me hizo mucha ilusión ver la sirenita. También fue especialmente curioso recorrer la ciudad/estado de Cristiania, habitada por una comuna hippy de gran tradición. Por lo demás, caminar por sus calles (y ver pasar a daneses y danesas, verdad chicos/as?) ya me parecía un paseo hermoso.Anécdotas que destacaría: pues el día en el Tívoli, uno de los parques de atracciones más antiguos y bonitos a mi entender. Los cagaos del grupo, uséase Álex, Pedro y yo, nos montamos engañados en una de las atracciones, que se suponía era muy light, para niños, vamos. Pues nanay de la china. Ya me veis a mí con la risa nerviosa, a Pedro como evadido del mundo y los músculos tensos completamente y a nuestro querido Álex poniendo caras que son para ver. Algún día se lo perdonaremos, pero que sepan que la venganza se sirve fría ;-)
También me gustó mucho el paseo en bici, en plan verano azul. Allí puedes alquilar bicis públicas por poco más de 3 euros. Claro que si la dejas aparcada sola un momento para ir a ver alguna iglesia o monumento, puede que cuando vuelvas ya no esté o que lo que haya desaparecido sea la moneda de 20 coronas que le habías insertado (como en los carritos del súper).
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